Cuando un cohete sale disparado hacia el espacio, lo que lo impulsa es una reacción química controlada y altamente energética. Una investigación en colaboración con el IEST Anáhuac, la Universidad Anáhuac México y el Centro de Defensa Química de Reino Unido presenta una alternativa superior a los propelentes tradicionales.

El problema con los propelentes actuales

  • Propelentes compuestos: alta energía, pero el transbordador espacial generaba hasta 60 toneladas de ácido clorhídrico (HCl) por lanzamiento y producen humo visible.
  • Propelentes de doble base (DB): combustión limpia, pero empuje moderado y componentes químicamente inestables.

La solución: CMCDB

Los propelentes compuestos de doble base modificados (CMCDB) integran lo mejor de ambas familias: la matriz energética de nitrato de celulosa y nitroglicerina, más oxidantes cristalinos (perclorato de amonio), aluminio en polvo y cargas de alta energía (RDX o HMX). El resultado: mayor rendimiento y menos toxicidad.

La formulación óptima produce hasta 85% menos ácido clorhídrico que un propelente compuesto tradicional y alcanza la velocidad característica más alta de todos los evaluados: aproximadamente 1,558 m/s.

Cómo se evaluaron

Los investigadores usaron el software Propellant Evaluation Program (PEP), que simula combustiones mediante minimización de energía libre de Gibbs. Evaluaron siete formulaciones comparando velocidad característica (c*) y producción de HCl. Las formulaciones CMCDB con aluminio y RDX destacan en ambas variables.

El desafío pendiente

Los CMCDB requieren estabilizadores químicos para garantizar diez años de almacenamiento seguro. La siguiente etapa es pasar de la simulación computacional a pruebas reales de combustión para validar los resultados del PEP.